Época de oro

Época de oro

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La invención del cine sonoro en México


El decaimiento del cine mexicano en la década de 1920,  por causa del crecimiento de Hollywood planteó la necesidad de darle un impulso, así como en muchos otros países. Ese impulso llegaría en 1931, cuando se filmó en México la primera película sonora

Igual que en los inicios de la fotografía se ansiaba el movimiento, desde los principios  del cine la sincronización del sonido con la pantalla había sido un sueño lejano, podemos citar a Luis G. Urbina, después de asistir a una presentación en el Cinematógrafo Lumiere: “Le… falta algo… quizá con el tiempo adquiera sonido” (Mora, 1989).

En el siguiente documental de tres partes, se dará una ligera explicación de los motivos para la universal espera del cine sonoro, los intentos fallidos de sonorizar el cine y de los inventores mexicanos Roberto y Joselito Rodríguez, quienes crearon en Estados Unidos un aparato sincronizador muy liviano y práctico, que utilizaron junto con un equipo entrenado en Hollywood para crear la primera película sonora en México. Santa (1931). Así como los testimonios de algunos por los que fue posible realizarla. Pero sobre todo, de la trayectoria de Joselito Hernández en el cine como ingeniero, productor, escritor  y director.
El documental "Imagen del Sonido" Invento Mexicano hace hablar al cine hispano, fue realizado en el 2001 con motivo de celebrar el aniversario del cine sonoro en México por José Romay, hijo del mismo Joselito Rodríguez.













Referencias.
 
 
Romay , J. (Director). (2001). Documental "Imagen del Sonido".
Invento Mexicano hace hablar al cine hispano.
. [Archivo de Video]. Recuperado de http://www.youtube.com/watch?v=d0gzLNU4LM0
 
 

El cine en la Revolución Mexicana.

La Revolución Mexicana fue la primera etapa histórica totalmente documentada en cine. La Primera Guerra Mundial, iniciada cuatro años después del conflicto, fue registrada siguiendo el estilo impuesto por los realizadores mexicanos de la revolución.

El año 1910 estuvo  repleto de fiestas patrias por el primer centenario de la independencia, lo que conllevó a la realización de homenajes patrióticos como lo que llegó a ser “Memorias de un mexicano”, realizado por Salvador Toscano, que intentaba plasmar eventos históricos del país. Nadie sabía con exactitud el gran cambio que estaba a punto de ocurrir en México.

En la etapa maderista, Las pantallas de cine comienzan a llenarse de noticieros y cine documental que apoyaba a la revolución. Películas como “La revolución en chihuahua” o “La revolución en Veracruz”. El gobierno de Porfirio Díaz acusó a los cines de pornografía e inmoralidad  por exhibir documentales revolucionarios, hubo censura e incluso intentos de atemorizar al público como difundir el rumor de que asistir al cine ocasionaba ceguera.

Al tomar la presidencia Francisco I. Madero, apareció un cine más liberal, dándole incluso un espacio al cine italiano en las salas nacionales. Supo aprovechar las habilidades de Salvador Toscano y de los hermanos Alva para proyectar su imagen tras la firma de los acuerdos de Ciudad Juárez en 1911. La usurpación de Huerta, provocó  la llamada Coalición  Carranza-Zapata-Villa para derribar al déspota con la ayuda del presidente de estados unidos Woodrow Wilson.

La demanda de películas fue amplia en esta época, productores empresarios enviaron sus camarógrafos a filmar a los zapatistas en Morelos, el resultado fue  “Sangre hermana”, documental  de tres mil metros para demostrar “con claridad los horrores del zapatismo”, filmado en los términos de Huerta, pero el flim, irónicamente obtuvo considerable simpatía del público hacia la Revolución.

Para entonces los caudillos habían  notado el poder del cine y lo utilizaron a su favor: Pancho Villa firmó en 1914 un contrato de exclusividad con la Mutual Film Company, que sirvió para difundir una imagen favorable  de su casa en los Estados Unidos y hacerse de 50 mil dólares que destinó a aprovisionar a la División del Norte, fue tanta su fama que Estados Unidos lo apodó “el centauro del norte”, por su gran habilidad como jinete y entre otras cosas, por su talento de detener el caballo justo frente a la cámara que estaba a punto de capturarlo. Contaba con  sus propios camarógrafos norteamericanos, e incluso se dice que llegó a "coreografiar" la batalla de Celaya en función de la cámara de cine. También Álvaro Obregón y Venustiano Carranza utilizaron el invento, quizá sólo el sur zapatista se mantuvo al margen de estas estrategias cinematográficas.


La industria fílmica mexicana nació en el medio de esta profunda transformación social del país, de hecho, los años de 1917, a 1920 se consideran la primera época de oro del cine mexicano. Después de eso, en la década de 1920, con la aparición de los glamurosos años emergentes de Hollywood, el cine mexicano decayó, no volvería, afortunadamente, a su papel de herramienta propagandística.


Esta es la copilación que publicó  Carmen Toscano en 1950, de las filmaciones  de supadre para hacer "Memorias de un Mexicano".



Referencias:






UNAM. (S.f.). El cine en la Revolución Mexicana. Filmografía. Recuperado el 12 de noviembre del 2013:        http://www.cineyrevmex.unam.mx/home.seam



martes, 12 de noviembre de 2013

La llegada del cine a México

 Un año después de que los hermanos Lumière hicieron la primera exposición cinematográfica el 28 de diciembre de 1895, dos corresponsales franceses llegaron al palacio de Chapultepec para presentar el invento al presidente Porfirio Díaz, justo antes de darlo a conocer a la prensa mexicana.

Es casi nula la información que se tiene acerca del cine mexicano de 1896 a 1910, y los pocos datos tangibles parten  principalmente de los senderos inseguros de la prensa y testimonios de cineastas de la época.  La razón es, Parafraseando a Leal, Barraza y Jablonska (1993) que ese cine eludía los registros. Tómese en cuenta que los primeros cinéfilos mexicanos eran analfabetas, no hay casi notas en la prensa que anuncien las proyecciones;  la mayoría eran gritadas por muchachos pregoneros, dibujadas en volantes o carteles, que se desgastaron con rapidez. Por lo tanto, formarse una imagen del primer cine mexicano es una labor a oscuras, parecida a armar un rompecabezas con unas cuantas piezas.

Porfirio Díaz utilizó el cine para magnificar su figura y hacerse una imagen de poder. Concibió el poder propagandístico del cine de inmediato, y la pantalla no engañaba. Las primeras películas mexicanas expuestas, que podrían calificarse como cortometrajes, fueron grabaciones de la familia presidencial con un tono que rayaba en el reportaje más que en la narrativa. En su evolución, fue desglosándose en el Documental, como por ejemplo, las vistas a celebraciones religiosas y corridas de toros, y el Drama,  como “Un duelo a pistola en el Bosque de Chapultepec”, realizado por Gabriel Veyre en 1896, que podría considerarse la primera película de ficción en México, por representar un suceso basado en hechos reales.  La cinta causó revuelo en la prensa después de que el público se conmocionó pensando que era la filmación de un acontecimiento real. Claro que las reconstrucciones de eventos famosos no eran novedad en tal año, los mismos Edison y Méliès lo habían realizado con anterioridad.

Antes de irse los concesionarios de Lumière en 1987, vendieron a México aparatos y copias de las vistas que habían proyectado. Trayendo hombres de todos lados dispuestos a filmar, como Salvador Toscano, que instaló el primer y el segundo cine en la ciudad de México, proyectando películas de Lumière,  ya con luz eléctrica y un fonógrafo de Edison. Sobra decir que asombró a la población que asistió a sus funciones. Él comenta: “No faltaba quien, una vez terminada la función, se acercaba desconfiado a aquella pantalla, con el ánimo de descubrir el truco que detrás de ella hacía moverse a las figuras.” Posteriormente, él realizaría sus propias producciones cinematográficas y las proyectaría en sus salas.







La película de Gabriel Veyre en 1986 Un duelo a pistola en el Bosque de Chapultepec”:





Referencias: 

Itsm. (S. f.). Inicios del cine de ficción en México. Recuperado el 12 de noviembre del 2013
http://cinemexicano.mty.itesm.mx/ficcion.html

Leal J., F. Barraza, E., y Jablonska, A. (1993). Vistas que no se ven: filmografía mexicana, 1896-1910, UNAM